¿Quién puede llamar a esto justicia? No se si alguna vez habéis presenciado el juego del trile, fuera de un juzgado, el juego a priori consiste en adivinar donde esta una carta o una bolita entre tres posibilidades. Pero realmente el trile, es más complicado, puesto que aparte de ese señor, que te incita a jugar con él, suele haber como poco dos o tres señores de gancho, creando un aire de respetabilidad al juego, vamos que parezca que aquello es un juego limpio en el que hay posibilidades de ganar, además de los ganchos, habrá no menos de dos personas más vigilando que no venga la policía. Lo que parece, un simple juego de azar o habilidad con una probabilidad de éxito de 1/3, que ya de por si da un valor esperado del juego favorable al trilero, gracias a la intervención del resto de integrantes de la banda, el valor esperado de la apuesta pasa a ser de 1/99999999... x (dinero apostado), es decir, ninguna de las personas que juegue ganará. Puesto que el resto de compinches tienen una misión calculada y prevista, uno tratara de despistarte mientras el trilero mueve el trile, otro tratara de señalarte una opción incorrecta y si aun así el sujeto que apuesta, ha adivinado donde esta el trile, un de ellos gritará que viene la policía, con lo cual, el jugador que ya ha entregado el dinero de la apuesta, verá como su dinero corre, puesto que, un supuesto policía se acerca.
Cuando un padre de familia en este país, tiene la desgracia de pasar por un juzgado de familia, para separarse o divorciarse, entra en lo más parecido, que yo he visto a jugarse los cuartos con un trilero, sólo que en este caso, es la vida de tus hijos y la tuya propia. La figura principal del juego cuando hablamos del juzgado es su señoría el juez, el cual, goza dentro del juzgado, de una autoridad casi divina, todo el mundo le reverencia y respeta como si aquella persona fuese un noble, de otros tiempos. (Les va a quitar a tus hijos a su padre, y a ti a tus hijos, a parte de espoliarte el patrimonio). Con ese ambiente de respetabilidad, tratándote de usted y con tantas personas respetables rodeándote, parece incluso que de allí se puede sacar algo positivo, cuando realmente, en lo que estas participando es en un trile, y en el trile nunca se gana. En un momento dado, comienza el juego, y es el señor juez (el trilero) el que comenzara a mover las figurillas ( cartas o bolitas) en este caso y como estamos en un juzgado las figurillas son personas de carne y hueso y se les llama fiscal, abogado defensor y abogado del demandante. Y los compinches, en este caso no son persona si no los artículos de nuestro queridísimo y bien amado Código Civil. El cual, como en el juego del trile, tiene trampas y engaños para todas y cada una de las acciones que quieras emprender. El juez como todo buen trilero sabe su oficio, primero te confundirá con distintas intervenciones de las figurillas, como si con eso, fuera a ocurrir otra cosa, que no es la de siempre. Primero aduciendo no se sabe que estudios o normas o el bienestar de tus hijos, te informara que donde mejor están, es con su madre, puesto que padre no necesitan y con verlos dos veces al mes ya es suficiente, una vez explicado esto y siguiendo con el juego, te dirá que puesto que los niños se quedan con la madre y son tus hijos, y la pobre va a tener que hacer un esfuerzo casi sobre humano, como si tu no estuvieses allí, para ofrecerte como custodio, pasará a espoliarte, tu trabajo de años, puesto que tu tienes un deber para con tus hijos, (pero no lo puedes ejercer directamente, será el otro progenitor el que tendrá que hacerlo, puesto que tu para trabajar vales, pero para el resto no). Como en el trile, estés en el momento que este del juego, plantes lo que plantes, siempre habrá un artículo u otro, por el cual el resultado del juego nunca variará, los cómplices del trilero están haciendo su trabajo. De tal forma que tu valor esperado, en el juego de la separación o divorcio, es 1/9999999999999 x (Lo que tenias pensado hacer en tu vida + lo que podías ofrecer a tus hijos). Eso si, te dirán que no te ha ido mal y que se ha celebrado un timo, perdón un “Juicio Justo”.
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Solo en una cosa no estoy de acuerdo: no será un juez, será una jueza. En Madrid, por ejemplo, ya se incumple la ley de paridá y hay más de un 60% de juezas, fiscalas, secretarías, procuradoras, psicólogas peritas, etc.